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Su enfermedad: Hace un año, le hicieron un TAC en monteolivete (Valencia) y le detectaron un aneurisma de aorta. El traumatólogo lo remitió al hospital Doctor Peset y le dieron fecha para consulta con el cirujano vascular en julio de 2008. Como casi siempre acompañé a mi padre y mi madre, ya que por los años que tienen, no entendían bien lo que le decían los médicos. El día de la cita, fuimos a consultas externas del Hospital Doctor Peset y lo atendió el médico residente; Bader Al-Raies, estaba sustituyendo al doctor José Ignacio Blanes Mompo. Tras examinarlo, le dijo a mi padre que le iba a realizar unas pruebas de contraste para ver bien el aneurisma, pero había un riesgo grave, dijo que probablemente después de esa prueba, mi padre pasaría a diálisis al no funcionarle bien los riñones. Comencé a preguntar y buscar otros tipos de prueba menos peligrosos para los riñones y comprobé que sí las había, no entiendo porque tenían que hacerle ese tipo de prueba, cuando había otras alternativas. Le comenté a Xaro (mi mujer) lo sucedido y decidimos junto con mis padres, que había que buscar un vascular con experiencia, bueno y a ser posible que estuviese en la seguridad social. Se informó y buscó por la red, el resultado no podía ser mejor, casualmente ese médico era el Doctor Blanes (su médico), pero en privado le atendería él y no un sustituto. El día 02 de septiembre de 2008 a las 17:00 horas, estábamos en la consulta privada. La verdad es que nos sorprendió, dijo que no podía cobrarnos por privado y hacernos pruebas en el sistema público, que no era ético y no se sentiría bien, (sin embargo, esta es una práctica habitual, hay muchos médicos que lo hacen). El doctor Blanes citó a mi padre en consultas externas del Hospital Doctor Peset de Valencia el jueves día 4 de septiembre por la mañana. A partir de entonces comenzó a realizarle pruebas que no eran dañinas para sus riñones. Dijo que de momento el aneurisma medía 4 cm. y no era peligroso, por lo que no era preciso operar. Continuó haciéndole pruebas y a los pocos meses, le detectó que no le llegaba bien el riego sanguíneo al cerebro, le dijo que tenía un elevado riesgo de sufrir un infarto cerebral si no se operaba. La operación estaba prácticamente ausente de riesgos, consistía en entrar por la arteria a la altura de la ingle, llegar hasta el cuello y colocar un catéter, unos 30 minutos de intervención. Mi padre decidió operarse, confiaba en totalmente en su cirujano. Le dieron fecha para el día 25 de mayo de 2009, pero como mi hija Olga iba a tomar la comunión, decidió posponer la operación para el lunes día 01 de junio. Yo no estaba conforme y dije que quería que se operase el 25, pero mi padre dijo que una semana después daba igual. El domingo día 31 por la tarde mi padre ingresó para ser intervenido el lunes 01 por la mañana. Salió del quirófano a las 4 horas, CUATRO horas para poner un catéter, una intervención sencilla. Todo el concepto que tenía del Doctor Blanes, se disipó cuando convenció a mi padre para que se operase diciendo que era una operación de una media hora y estaría él, pues bien, ni este médico estuvo en la operación, ni duró media hora, sino CUATRO HORAS. Yo eso lo considero engañar a un paciente, a mi padre. Cuando entró en el quirófano preguntó por el Doctor Blanes pero le dijeron que ya no estaba en el hospital, después nos contó que habían unas 6 personas en la operación (serían prácticas médicas). No le hizo gracia operarse, pero no tenía otra opción, creo que deberían de haber sido más éticos, más profesionales y haberle advertido que no le iba a operar el cirujano con el que confiaba y había planeado la operación. En esto incluyo al doctor Blanes, creo que debería de haber advertido a mi padre y dejar que decidiese antes de entrar en quirófano, una vez allí es más difícil tomar una decisión, sencillamente porque no te dan tiempo. No somos personas con alto poder económico, más bien bajo, pero si hubiésemos sabido que el médico que habíamos buscado lo iba a dejar, habríamos buscado otro especialista para que lo interviniese. No me fiaba del departamento de angiología y cirugía vascular del Peset. Después de las 4 largas horas para poner un catéter, lo metieron 24 horas en la UCI, salió el martes día 02 de junio. Lo subieron a planta y miércoles día 03 de junio le dieron el alta en un folio que ponía una ristra de medicamentos, los que siempre se tomaba. Creo que estaban pasando consulta dos médicos residentes, un chico y una chica, digo creo, porque no nos dijeron prácticamente nada. Tan solo entraron en la habitación, nos dijeron que saliésemos y se marcharon diciendo; esperen y les traerán el alta. La verdad es que esperábamos un médico pero no fue así, pregunté a mi padre qué le habían dicho y dijo que la única conversación mantenida fue que el médico varón le preguntó como se encontraba, después le tocó en el cuello donde se supone que estaba el catéter y le explicaba a la "doctora" que todo estaba correcto. A la hora la administrativa vino a la habitación y nos entregó una hoja de alta hospitalaria, sin más explicaciones; no nos dijeron o advirtieron que había un medicamento nuevo, tampoco si había que tener algún cuidado (reposo, esfuerzos, conducir, cuidados). No remitía tampoco al médico de familia, tan solo a consulta el jueves día 25 de junio a las 10:30 con el Doctor Álvaro Torres Blanco . Cuando nos entregaron el alta ningún médico. Mi padre hasta esa intervención, caminaba todos los días sobre 5 km. a buen ritmo, después de ella, no era capaz de caminar ni 50 metros seguidos. Comenzó a salirle algún hematoma sin darse golpes. Como tenía muchos problemas desde la operación lo llevé el jueves día 11 de junio a consultas externas, pero los de vascular NO quisieron recibirle, le dijeron que tenía hora para el jueves 25 de junio a las 10:30, que entonces lo verían. Al cabo de una semana, el día 18 del mismo mes mi padre sufre un mareo durante largo rato que le impide caminar y tiene una subida de tensión al 19, es trasladado con una ambulancia al hospital Doctor Peset de Valencia, al llegar a urgencias las constantes le habían vuelto a la normalidad, pero le habían salido más hematomas por los costados y los dedos de los pies se le ponían morados si no los ponía en alto, eso nunca le había pasado . Que casualidad que todo le ocurriese después de la intervención y nada guardase relación con ella. Me gustaría saber qué hicieron con mi padre en esas 4 horas que duró la intervención del catéter, pero por desgracia, nunca lo sabré. El médico de urgencias pregunta a mi padre por los medicamentos que toma y le enseña la hoja de alta de la operación, al verla le pregunta si toma el plavix, a lo que mi padre dice no saber qué és. Le habían puesto un nuevo medicamento y no le habían dicho nada, además plavix precisaba de receta especial y tardaría unos días en poder conseguirlo. Nos informó que esas pastillas las debería de haber estado tomando desde la operación y que al ser medicamento nuevo, los de vascular deberían de habernos advertido, incluso darle tratamiento hasta que el de cabecera se lo pudiese recetar. El médico rodeó con un bolígrafo el nombre del medicamento y dijo que era muy importante, algo que no habían echo los médicos de vascular. Como había sido intervenido recientemente, el doctor de urgencias llamó a un vascular, para que comprobasen que todo estaba bien y éste le dijo por teléfono que no creía que la causa del ingreso en urgencias fuese del catéter . Como era tarde, el médico de urgencias comentó de meterlo en un BOX para que mañana a primera hora lo miraran los de vascular con un doppler. la sorpresa es que la urgencia no era tan urgente y lo visitaron a las 13:30 horas, menos mal que no era de riesgo. En la revisión con el doppler habían varios médicos, salvo error creo que eran; Carlos Martínez (con ropa de calle), David Olmos , Vicente Sala y tres más, dos de ellas mujeres. Recuerdo que tan solo le miraron el cuello y le dijeron que todo estaba bien, yo les dije que eso no era cierto, mi padre había pasado de caminar 5 kilómetros diarios a no poder caminar ni 50 metros, además los pies se le estaban poniendo morados y le salían grandes hematomas sin darse ningún golpe. Si el doctor Blanes me sorprendió por su ética, interés médico y trato humano, los anteriores me dieron sensación de dejadez, falta de interés y trato incorrecto. Daba la sensación que se rifaban quién era el que tenía que reconocer a mi padre, si no recuerdo mal decían; yo no, te toca a ti, etc., estuve a punto de decirles cuatro cosas pero como mi padre tenía que ser atendido por ellos, me callé, ahora no lo haría. No estoy seguro del nombre, pero creo que fue David Olmos el que al final lo atendió, le dijo que se tumbase en otra camilla, le hizo un reconocimiento de menos de 1 minuto, le dijo que tenía las piernas igual que antes de la operación, y cómo lo podía saber él, no recuerdo que lo visitase nunca. Además eso es totalmente falso doctor, mi padre no podía casi andar después de la operación, los dedos de los pies los tenía morados y se llenaba de hematomas sin causa. Le dijeron que tenía que caminar por lo menos una hora diaria y mi padre le dijo que no podía; "pues tiene usted que esforzarse y caminar como mínimo 1 hora diaria". Le recetaron unas pastillas para la circulación de la piernas y a casa, se había acabado el reconocimiento médico, los hematomas dijeron que no era cosa de ellos, que no pudiese caminar tampoco, no le mandaron pruebas, recomendaron especialista, ni orientaron en nada, "los hematomas que le salían a mi padre no eran cosa de ellos" . ¿Esos son los médicos que tenemos que pagar?. Mi padre fue al día siguiente al médico de familia y le recetó el famoso plavix ( clopidogrel) y las pastillas para las piernas, comenzó con el tratamiento del plavix casi 20 días después de la intervención, cuando es un medicamento indicado en combinación con el ácido acetil salicílico, vaya un equipo médico los de vascular. El día 25 de junio de 2009 sobre las 14:00 horas, estaba en el comedor de la universidad, recibí una llamada y era mi hermana Ana, me dijo; "el padre está muy mal y lo han ingresado en la UCI del hospital Doctor Peset". Creí que el suelo cedía a mis pies, cómo podía ser, porqué, si tenía que ir al cirujano vascular, no entendía nada. Al rato me dijo que estaba mejor que mi padre había dicho que no fuese, pero cómo no iba a ir, era mi padre. Acabé el examen que tenía a primera hora y regresé a Valencia, aun podía ver a mi padre ya que en la UCI se permitía visita de 13:00 a 13:30 y de 20:00 a 20:30 horas. Cuando vi a mi padre sentí alivio, estaba mejor. El viernes seguía bien y el sábado fuimos la familia a la Virgen de Tejeda en Garaballa, ibamos a pedir por mi padre. Regresamos a la hora de la visita al medio día y al entrar recibimos un duro golpe, mi padre había empeorado, estaba sedado y entubado, le habían fallado los riñones, tenía los pulmones encharcados y las constantes las mantenía con medicación, el pronóstico era muy grave, no sabían qué le ocurría. El domingo día 28, estaba desesperado, no sabía qué hacer ni a quién llamar, qué podía hacer por mi padre. Al final busqué en internet al Doctor Blanes, encontré su dirección de correo electrónico y a las 0:55 le envié un mensaje desesperado, no sé, pensaba que podría salvarlo o por lo menos intentarlo. No me equivoqué de hombre, me contestó el lunes por la mañana y sé que hizo lo que humanamente pudo, siempre le estaré agradecido. El lunes día 29 por la tarde cuando salíamos de la UCI, un médico nos dijo que le esperáramos 10 minutos que quería hablar con nosotros. Estábamos sin esperanzas y este hombre nos las devolvió, nos dijo que mi padre había sufrido una arritmia y se había complicado con un problema de hormonas, añadió; "mañana lo despertaremos y os lo devolveremos por un tiempo". Ese médico se llama Rafa, un hombre extraordinario. El martes cuando fuimos a la UCI, vimos a mi padre despierto, ¡estaba bien!, lo besamos mil veces, volvía a estar con nosotros. El jueves día 02 de julio a las 16:00 horas nos llamaron diciendo que lo subían a planta, habitación 306-A. Nos fuimos mi madre Abelia y yo, lo esperamos a la puerta de la UCI para acompañarlo a planta, había pasado la mala racha. La primera vez que estuvo en planta, le tocó como médico la doctora Carmona, la verdad es que la doctora trató a mi padre muy bien, el trato humano, el cariño con el que lo trató fue excepcional. Como médico no puedo opinar del todo, pienso que era buena, pero no lo sé con certeza. Lo que sí sé es que le hizo un montón de pruebas, dijo que tenía un problema en la hipófisis y con tratamiento se solucionaría. Cuando tenía la medicación de las hormonas asignada, comenzó a tener fiebre, le hicieron pruebas, mi pobre padre había cogido una terrible bacteria y se había alojado en una válvula del corazón, tenía endocarditis. Comenzaron a darle antibióticos en planta, la doctora decía que lo enviaría a casa y continuaría el tratamiento allí, pero ese día no llegaba. El martes día ************ El día 28 de julio por la mañana, mi padre tuvo una fuerte recaída, comenzó a faltarle la respiración, se le estaban encharcando los pulmones. La doctora Carmona intentó reanimarlo pero cada vez estaba peor, dijo que iba a llamar a la UCI para que subiesen a verlo, mi padre y yo nos miramos muy serios. La UCI de nuevo, volvíamos hacia atrás. Al final mi padre pedía que lo sacaran de ahí, que se lo llevasen donde fuese pero no podía casi respirar, pobre hombre, yo estaba desesperado, veía a mi padre que le faltaba la respiración y no podía hacer nada. Subieron tres doctoras de la UCI y una de ellas (Laura), me dijo que lo iban a bajar porque ellos tenían mejores antibióticos, ¿si tenían mejores antibióticos porqué no se los habían dado antes?. Porque en la UCI no sabían nada?. Estuvo en la UCI hasta el viernes día 31 de julio, para poder respirar mientras lo medicaban le habían puesto una careta de ventilación mecánica, no podía comer. Esta careta le enviaba aire a una presión que llegaba a abrirle los labios, secárselos y hacerle sangrar las fosas nasales, padecía mucho, pero mi padre mantenía sus esperanzas de salir algún día y regresar a casa, tenía una gran fortaleza y muchas ganas de vivir. Lo subieron a planta y el miércoles día 05 de agosto tuvieron que volverlo a bajar a la UCI. Estuvo 9 largos días con la terrible respiración sin quitar y el viernes 14 se la quitaron, iba mejorando. El sábado día 15 estaba casi perfecto, lo abracé, le dije que diese un beso y me dio tres, me dijo; " te daría mil hijo, pero no tengo fuerzas". Estuvimos hablando y tenía ilusión por salir. El domingo día 16 cuando fuimos a verlo al medio día, estaba muy mal, me dio la sensación de que era el final de toda su lucha e ilusión por regresar a casa, no era como las otras recaídas. No sé que le habían echo, pero estaba destrozado, no hablaba, solo se retorcía de dolor. Le pregunté a la doctora de guardia y decía que mi padre estaba bien, igual que ayer sábado que acababa de hablar con él. Le dije que eso era imposible, mi padre solo dijo; Abelia ayúdame, pepe ayúdame. Pero cómo podíamos ayudarlo, la médico dijo que estaba bien y era cosa de la diálisis que cuando que la habían puesto la diálisis y se recuperaría, yo sabía que no, estaba ocurriendo algo diferente. El lunes día 17 cuando fuimos a verlo, estaba de nuevo entubado y dormido, tenía los pies y las rodillas moradas. Tanto Rafa como Laura nos dijeron que la situación era muy mala. El martes por la tarde, cuando estábamos en la hora de visita le cambiaron un gotero, en ese momento me di cuenta que a mi padre le quedaban horas. Tenía la tensión a 117 y 53, al cambiarle el gotero le bajó a 72 y 30. Cuando le pusieron de nuevo el gotero llegó a subirle en media hora a 82, pero la baja se mantenía en 30. Por la noche esperaba la terrible llamada y a las 05:03 de la madrugada del miércoles día 19 de agosto de 2009 sucedió, recibí llamada de la UCI diciéndome; "es usted el hijo de José Calatayud García, su padre se ha puesto muy malito". Llamé a mi hermana y acudimos al hospital, mi padre estaba fuera de la UCI, jamás olvidaré cuando vi a mi padre por primera vez sin vida, es una sensación que no puedo explicar. Lo bese muchas veces, había perdido algo muy querido, sentía ahogo y dolor en el pecho. La tristeza me invadió, mi padre había fallecido.
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